Bailando por un sueño, “JB-R” debutaron en el Interdance y ganaron el 1er. premio

Interdance y al ritmo de RevolutionNo son famosos, ni están en lo de Tinelli, pero también bailan por un sueño: Que a través de la danza, ellos mismos y otros jóvenes encuentren la felicidad, y se alejen de una vida abrumada por la droga, el alcohol, el delito, la depresión o los problemas familiares.

Se trata de JB-R, un ballet que nació por iniciativa de Daniela Luna y que el fin de semana pasado tuvo su reconocimiento profesional más fuerte fuera de la comunidad evangélica a la que pertenecen: debutaron en el Interdance y al ritmo de Revolution -puro Hip Hop- se alzaron con el primer premio en categoría adultos. 

Sonrisas gigantes y ojos chispeantes es lo único que se ve cuando lo dicen. Y aunque pueda parecer obvio, dada la experiencias que han padecido varios de sus protagonistas, es doblemente significativo.

“Esto empezó en el 2000. Mis padres son pastores y comenzaron su tarea en una zona de Concepción, conocida como «la zona roja», donde hay mucha violencia y drogadicción. Pensamos de qué maneras podíamos brindar contención y como a mí siempre me gustó bailar, se me ocurrió crear un grupo”, cuenta Daniela, por entonces una adolescente abocada al canto.

Al principio eran tres o cuatro, pero a medida que los veían, otros jóvenes -sin ninguna experiencia formal- se fueron sumando, algunos desde adentro de la iglesia, otros de afuera. Las motivaciones fueron varias: ayudarse a sí mismos, ayudar a otros o simplemente bailar. Pronto hubo que correr las sillas del templo para hacer lugar.

“Tenía problemas familiares, emocionales, sentimentales… no encontraba salida. Y como siempre fui un loco de la música, me atrapó la danza. Y después el propósito, llegar a los jóvenes. Claro que también me ayudó a curar mis propias heridas”, comentó Nelson, el mayor.

Marianela (21), que vivía encerrada en su casa viendo TV, sentía que “era más dura que una madera”, por eso se quedaba mirando, aunque se moría de ganas de bailar. Un día se decidió. “Empecé a ensayar. Al principio no pegaba en nada, pero de a poco me fui soltando”, se ríe.

“Yo jamás me imaginé que iba a bailar, porque soy tímida, muy tímida -se confiesa Giselle en voz baja (17)-, pero me gusta mucho. Y los chicos me ayudaron con las dos cosas”.

Joan (18) es la única que estudiaba danza cuando ingresó al grupo, invitada por Gaby, compañera de colegio y hermana menor de Daniela. “Antes bailaba por placer, pero ahora hay otro fin, ayudar al que lo necesita. Eso me atrapó. Es tan fuerte bailar en el Interdance como en los escenarios más humildes. Hemos ido a lugares alejados, carenciados, y ver cómo la gente se acerca a agradecer y te abraza, es lo que más te conmueve”, cuenta.

“Hoy tenemos un ballet estable, con chicos de entre 13 y 29 años; y hay otros 15 que se están preparando. Y hacemos clases tres veces por semana”, vuelve a sonreír Daniela, que bautizó al grupo como JB-R: Jóvenes de Blanco al Rescate.

“Jóvenes porque somos un movimiento joven… ¡aunque algunos ya estamos para jubilarnos!. Blanco, porque es símbolo de pureza, de claridad; y nosotros tenemos la misión de iluminar el mundo oscuro de muchos chicos, a los que tratamos de rescatar”, explica.

El paso siguiente fue estudiar. Es que, encaminada esta propuesta integradora y solidaria (hacen presentaciones benéficas en hospitales y comunidades alejadas, por ejemplo); en el 2004 Daniela comenzó a sentir la necesidad de perfeccionarse.

“Dejé el canto y entré al Estudio Coreográfico Argentino que dirige Violeta Pérez Lobos. Es que había chicos con muchas capacidades y yo me sentía muy limitada. Y así descubrí mi propia vocación”, dice la joven que cuenta con el apoyo de su novio, el músico y arreglador Esteban Vega (también hijo de pastores evangélicos), productor musical de JB-R.

“Aunque nuestra fe está fundada en Dios y tenemos todo el apoyo de la iglesia, esto no tiene que ver con lo religioso. Básicamente nuestro mensaje es que la gente puede vivir una vida mejor. Y que bailar ayuda”, aclara Daniela.

En este grupo no hay sentenciados, porque nadie tiene que quedar afuera, por el contrario; ni tampoco un ganador, porque en alguna medida todos lo son. Al menos es lo que sienten día a día cuando logran ayudar a otro y hasta cuando ellos mismos se sacuden las tristezas al ritmo de la música.

Fuente: Diario de cuyo



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Comentarios

muchachos soy bailarina profesional en CR, y estudié danza como carrera en la universidad nacional de CR, estoy super contenta con lo que están haciendo pues yo y un equipo de personas profesionales en el campo del teatro la danza y la música queremos hacer un instituto de danza con ese mismo matiz de ustedes “nada religioso” para poder llegarle a muchas personas sin cristo, de hecho una de las personas de nuestro equipo es Argentina que vive acá en CR, ella se llama Alejandrina Sair y ha trabajado con Dante Gebel en Argentina, ella estudió en New York Teatro musical y junto con ella estamos trabajando fuertemente y estamos involucrando también gente de breakdance y hip-hop super buenos, así que si nos pudieramos mantener en contacto me encantaría.Perdón mi nombre es Erika

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